Creo que me estoy volviendo loca, lisa y llanamente… El motivo de mi preocupación, encima, ni siquiera tiene la consistencia lógica, la claridad suficiente como para poder ser compartido con nadie, ni siquiera, con la persona más cercana, si es que acaso pudiera contar realmente con una persona de confianza, es decir, alguien que pudiera entenderme de verdad. Soy muy solitaria, siempre lo he sido, aunque, estos últimos años, sobre todo, después de que me enfermé, pude abrirme más socialmente, sin embargo, para ciertas cosas sigo siendo un tanto mezquina; es que me invade cierta inseguridad con respecto a qué pueden llegar a pensar sobre mí si en verdad me explayo sobre algunas de mis preocupaciones. Esto es así , como podrá imaginarse el lector ocasional, debido a la índole de mis problemas existenciales, (lo entenderán más claramente cuando al fin logre exponerlos en lugar de seguir dando y dando rodeos sin poder precisar mis ideas de un modo rotundo, valiente, sincero).
Por lo pronto, se trata de problemas “del corazón”, como vulgarmente se los llama… Para mal de males, un corazón que hoy viene estando invadido por un sentimiento que aún no he podido definir muy bien pero que, sin dudas, es amoroso. El problema, no es en realidad esto, sino, el destinatario de este sentimiento: otro músico, sí. Para colmo, si bien no tan reconocido ni popular como el anterior, porque se trata de un músico de jazz, ya se viene granjeando cierto prestigio un poco más masivo, más precisamente, después de un ciclo televisivo, un programita de muy corta duración conducido por cierto periodista radial especializado en este tipo de música que le confió en ese momento la dirección musical del proyecto. “M para S” (no pienso develar el nombre en forma completa, ya que si lo hago, muchos de ustedes lectores potenciales o reales, se darán cuenta enseguida de quién estoy hablando … ven, es por esto que digo que se trata de alguien conocido, lo bastante como para quedar muy expuestos, tanto él como yo, llegado el caso)
Yo me sentí atraída hacia él con este ciclo, aunque la cosa, el sentimiento, digo, no pasaba a mayores. Un tiempo después lo fui a ver cuando presentó su disco anterior “N”. Esa noche, aunque yo me había sentado lejos del escenario, noté no sólo, alguna que otra mirada furtiva, sino que empezó a mostrarse mucho más simpático que de costumbre, cuando aparecía por televisión o tocando en la banda del músico que yo tanto había admirado y había visto cantar en vivo. En realidad, el tema de las miradas mutuas, había arrancado ya en uno de los últimos conciertos de este otro músico, aunque, de un modo mucho más disimulado. Ya por entonces empecé a reparar en él. Pero no fue hasta después del mencionado ciclo televisivo que yo, como decía antes, me empecé a “embalar” en el tema, como se dice vulgarmente …
Después lo vi en vivo tocando a dúo con un conocidísimo músico uruguayo. Me acuerdo que nos agarró la lluvia a todos pero la experiencia de estar cantando, bailando, dejando de lado todo tipo de prejuicios, fue tan divertida … Quedamos todos como envueltos en esa alegría casi infantil. Yo que siempre me fijé mucho en cómo me pueden ver los demás, si tengo, por ejemplo, el pelo bien arreglado o estoy bien vestida o maquillada, esa noche me olvidé de todo y empecé a cantar y a bailar al son de la tabla o los tambores … Esto, lejos de desagradarle – me refiero a verme toda mojada y despeinada – a él pareció gustarle mucho más, ya que comenzó a acercarse al escenario todo lo que pudo y no le importó para nada mojarse hasta el tuétano!!
Después no lo vi más y entonces, mi admiración creciente, mi sentimiento de gratitud por haberla pasado tan bien, se fueron desvaneciendo, a medida que nuevos problemas y asuntos invadían el escenario cotidiano, clamando a gritos ser resueltos, como suele suceder.
Este año lo volví a ver. Ahí andaba yo inmersa en un cúmulo de preocupaciones, totalmente ajena a cualquier cuestión de índole sentimental, cuando, de pronto me enteré de que estaba presentando un nuevo disco y una nueva banda y que vendría a tocar a R. ¡ Fue como haber recibido, de pronto el soplo de oxígeno que andaba necesitando, después de tantas presiones, por momentos, asfixiantes! No sé, empecé a sentir otra vez esa misma alegría que me había invadido aquella noche, al aire libre, cuando nos agarró la lluvia…
Llegó el momento esperado. Lo vi otra vez… Fue entonces cuando, pude confirmar para mí misma, lo que venía ocurriendo. Mi butaca esta vez estaba mucho más cercana al escenario que antes, así que pude captar mucho mejor las miradas, las sonrisas, ciertos gestos … Al principio, cuando me vio, lo noté algo tenso, pero, enseguida se soltó y volvió a mostrarse sumamente gracioso, divertido, contento, es el adjetivo exacto; tal vez, demasiado …En un momento, entre la sarta de bromas dejó deslizar esta : “bueno, espero poder venir seguido, seguramente, me van a ver por aquí pronto … es que tengo una prima, pero una prima que, francamente, está re fuerte”, entonces comenzó a reírse y pude percibir cómo me miró. Creo que A, que estaba conmigo, se dio cuenta, porque también lo noté atento al movimiento, en todo momento.
Días después, todo se volvió color y aroma a rosas por doquier. Lástima que duró poco. Creo que yo lo arruiné, como siempre. No tuve mejor, o peor, idea que unirme a un sitio Web muy conocido y me hice su admiradora virtual, pero, cada vez que comento alguna de las pelotudeces que sube a su muro, jamás me responde. La noche anterior a la actuación que brindaría en el Chaco, decidí dejarle un comentario deseándole suerte. El no me lo contestó pero, oh, casualidad, esa misma noche, alguien desconocido me comentó uno de los patéticos videitos que tengo subidos en UT, donde aparezco cantando y tocando la guitarra; siendo que jamás nadie lo había hecho, aunque, sí, alguno había sido votado , otro fue elegido “favorito” y tuve un par de solicitudes de amistad … De todos modos – y aquí está la razón por la que no pude contarle esto a nadie – si lo analizamos utilizando la lógica, podría tratarse de una mera casualidad, punto. Esto, sin embargo, provocó mi inhibición. En efecto, estuve unos días sin comentarle nada hasta este último viernes. Ese día anunciaba que hoy, domingo, tocaría gratis en el Monumento más importante que tiene Bs. As, y, oh, casualidad, otro comentario de otro personaje desconocido apareció en otro de mis videítos.
Ayer a la tarde empecé a sentirme mal del estómago. Durante las primeras horas, cuando estábamos en el shopping, el malestar pasó, pero cuando volvíamos, me empecé a intranquilizar. Ya en mi casa, decidí finalmente abrir mi sitio en el Fc y allí, para mi sorpresa, me encontré con que, todos los comentarios que le había dejado en su muro habían desaparecido! Para colmo, al ingresar a UT vinieron a mí unos viejos videos del músico de mi alma, ése al que tengo bastante postergado debido a este asunto reciente, después encontré el de un programa de rock rosarino sobre su reciente venida a Rosario en Febrero de este año. Empecé a recordar lo tarde que llegué esa noche en la que daría un concierto al aire libre en un lugar demasiado pequeño para la cantidad de gente que se presentó . Encima, mi hermana casi no podía caminar porque se había accidentado hacía poco tiempo, y yo tenía roto el auto! Demás está decir que pudimos ubicarnos muy lejos del escenario, demasiado como para siquiera intentar acercarnos a él. Terminé mi noche llorando de celos, de impotencia, al ver en el video del programa, cómo había estado firmando autógrafos y se había estado fotografiando con algunos fans a primera hora de la tarde.
Hoy estoy deambulando, cavilando, vagando como un fantasma…Me invade la incertidumbre, la confusión. Anoche, después de haber rememorado lo ocurrido o no, esa noche de febrero, después de haber visto de cerca su rostro, esa mirada suya de eterna añoranza – yo quiero creer que yo sería su destinataria, que acaso habría estado esperando por mí toda esa calurosa tarde, que habría deseado que uno de aquellos pocos fans de ese momento , porque, insisto, a la noche todo se colmó de una manera que se tornó una masa informe, de la que dudo que haya alcanzado a visualizarnos; hubiera sido yo, acercándome, para pedirle un autógrafo, abrazarlo, sacarme una foto con él … Es mi fantasía o mi ilusión, eternas …
Después de todo eso, había decidido no pensar más en el otro, no pasar más por su muro, no comentarle más nada, y volver a serle fiel al primero, a mi músico de toda la vida. Pero hoy… Nada está tan claro ni es tan fácil. Aunque yo intente reprimirlo, todo el tiempo viene a mis oídos el recuerdo de esa lánguida melodía, de esa música por momentos vampírica, corrosiva, de esa “Triste Danza” que se apodera de mí de un modo cruel, digo esto, porque, al mismo tiempo, la respuesta del otro es nula, es más, la creo injusta. Nada de malo tenían mis comentarios para que hubieran sido suprimidos así, sin más.
Pasé mi día como pude, a la tarde fui a lo de mi mamá, me encontré con mi tía, con mi hermana… Con ella nos fuimos después a caminar al Campo de la Gloria – había bastante gente - , bajamos a la pasarela nueva, también, lo mismo… el día estuvo radiante, hermoso, pero yo no pude disfrutarlo del todo, porque mi intranquilidad y mi angustia no cesaban.
Finalmente, a la noche, decidí consultar de nuevo el Fc. Cuando entré a su muro, vi con sorpresa que ¡todos mis comentarios habían sido repuestos! Después, ya en mi muro, encontré una solicitud de amistad de un tal “Saltimbanqui verde” que, la verdad, me da de sospechar, a juzgar por la escueta, casi nula información expuesta sobre él. Sólo figuraban unas páginas con nombres sorprendentes, dentro de su información: “Antonin Artaud”, “Sigmund Freud”, y, no recuerdo el nombre de las demás. Esto me hizo pensar que, el hombre misterioso que procura ayudarme de ese modo, quizá no sea quien yo estoy pensando, el reciente músico de jazz, sino el otro, el de toda la vida.
Acepté la amistad de este Saltimbanqui, ¡claro!, ¡Qué creían! Sea quien sea este sujeto, o acaso, una mera casualidad, no voy a ser yo quien corte el jueguito este. Si hay algo que en verdad condimenta mi vida, la motiva, la alegra, son estas idas y venidas amorosas. Además, como diría el músico de jazz, el reciente, apropiándose palabras de un travesti loco que anda deambulando por todos los programas televisivos : “Hasta Tinelli o el Maipo no paro, yo no paro”. Yo… Tampoco.
P.D. Lo tan sorprendente o peculiar, terminó siendo una certeza perteneciente al mundo real. Saltimbanqui Verde no era otro que, el Ema, un amigo mío del alma, ningún juego …
No hay comentarios:
Publicar un comentario