(capítulo X de mi desnovela)
“Amor se fue. Mientras duró de todo hizo placer. Cuando se fue, nada quedó que no doliera”. Macedonio Fernández
Ayer estábamos con mi hermana compartiendo la grabación del programa televisivo en el que estuve el lunes pasado, por la mañana, difundiendo el acto de presentación del libro del Taller Literario que tendría lugar esa misma noche. Era su cumpleaños, por eso, aunque estamos un poco distanciadas, decidí, aun así, visitarla con mi hija Juli y llevarle un regalo. Su esposo, ex esposo o, quien sabe qué carajo es, estaba ahí también, como era de esperar. No fue un problema. Por el contrario, aunque molestó un poco, buscando llamar la atención, con actitudes como, por ejemplo, ponerse a toquetear la computadora de mi hijo, o después, salir a la vereda y, con la excusa de no poder estar parado sin que le doliera la rodilla, abrir la camioneta y sentarse, y yo, sin saber nada, porque ni siquiera fue capaz de pedirme permiso; sin embargo, cuando encontró la ocasión, me aconsejó sobre un desperfecto eléctrico que sufría hasta ayer el vehículo, y poco después me deseó feliz navidad a mí y a mi familia. No sentí que sus palabras sonaran falsas, creo que más bien fueron palabras buscando mi perdón, ese que, por más que lo intento, aún no llega a mi alma. Es la tercera vez que me estafa económicamente, que se queda con sumas de dinero cobradas por anticipado por trabajos mecánicos que no concluye o ni siquiera llega a realizar, como esta última vez, con relación a la camioneta. Por más que me duela en el alma, no puedo perdonarlo, no me sale. Y me duele, digo, porque no puedo evitar sentir afecto por él, por sus hijos, importarme saber, por ejemplo, sobre su reciente nietito, o sobre su hijo Guille que se terminó yendo a vivir a Brasil. En fin, no deja de ser mi cuñado … Y en cuanto a mi hermana, bueno, aquí tendría que hablar largo y tendido sobre ella, sus actitudes duales o, al menos, ambiguas y, francamente, no siento que esta vez venga al caso enredarme en toda esa sarta de sentimientos negativos … No, con la tristeza que me embarga hoy, una tristeza honda, inusitada … Parece abarcar y a la vez sintetizar toda la tristeza reinante en el mundo, en este preciso instante … Esto me recuerda a cierta película de culto, probablemente de Aristarain o tal vez de Subiela, donde uno de sus personajes manifestaba estar tan enamorado – o enamorada, porque creo que era una mujer quien decía este parlamento – que su amor parecía abarcar todo el amor. Y es que, acaso a mí me ocurriera lo mismo, en esa época, esos tiempos en los que mi amor era así, inconmensurable… Hoy, en cambio, apenas llega al rango de cierta, a la fuerza, resignada admiración…punto. Un punto y aparte, pero, no, final, no, no, eso, nunca… Pero hablaba de mi hermana, y, en realidad, todo este rodeo narrativo apunta a recordar un comentario suyo sobre mí en el programa televisivo. Yo, que odio verme siempre, en un momento, critiqué mis gestos. Entonces ella me dijo: “Vos decís eso, porque nunca te ves, pero, es que vos hablás con los ojos” Con los ojos…los ojos…
Ahora, mientras recuerdo estas palabras que, en realidad, están ahí, en mi mente, en mi recuerdo, lo taladran, retumban, se empeñan en hacerse oír o ver, no sé, ahora, decía, pienso, o en realidad, deseo… Ojalá que mis ojos hayan podido expresarle a EL con la contundencia, la precisión, la exactitud, la magnitud, y cualquier otro “ud” que quepa aquí citar, todo lo que él haya necesitado tomar de mí, ojalá, sobre todo, que haya llegado a sus ojos, a su pensamiento, a su corazón, esa palabra, ese nombre que nunca pude pronunciar estando él ahí, más que con la mirada: AMOR,SI, AMOR, AMOR, AMOR….
Siempre tuve la esperanza de que alguna vez fuera diferente. Aunque, admito que, como decía antes, últimamente mi pasión por él se había debilitado, de todos modos, para mí, llegaría el día, ese, en que le podría decir cara a cara que lo amo, que es el amor de mi vida. Pero… Parece que no. No en esta vida, al menos.Padece de una grave afección física. Por otra parte, a mí me quedan muchos asuntos pendientes aún, antes de partir. Además, yo estoy bien así, soy feliz, a mi manera. Claro que a mi esposo no lo amo de ese modo. El lo sabe, además, pero lo acepta. A él aprendí a quererlo y a respetarlo, como, a compartir con él momentos realmente muy buenos. Además, si bien ya no siento esa pasión, ese entusiasmo de la época de nuestro noviazgo, aun así lo quiero e incluso, sigo sintiendo celos, a veces, cuando lo veo que se viste mejor o se afeita… Cosas así, normales en todas las parejas que tienen tantos años de convivencia como la nuestra. Pero con EL…es distinto. Siento que podrían pasar muchos años, muchos siglos, muchas vidas y, aun así, ese sentimiento permanecería incorrupto, porque es de otra naturaleza, una que no logro descifrar aún. ¿Platónico, etéreo?, sin dudas… pero la cifra, aún no aparece.
La cifra del dolor
Donde resolverla, exhibirla
Sin ahogarla en mil lágrimas intrusas
La precisión de aquello
Ni siquiera se llega a ahondar
Porque apenas se lo roza
mata de amor, de impotencia
¿cómo perfilarla?
¿o aceptar que ya no ocurrirá
la mirada clavando aquel ensueño taciturno
endiablado de ángeles surcando
mis mediodías?
¿qué verbo puede colmar
el silente silencio como insulto
de ninguna explicación bastando
ni siquiera la natural e irreversible
la aniquiladora de mi esperanza
toda?
¿cómo hacer para seguir asomando sólo
la punta del iceberg del secreto insondable
hoy enmudecido
o quizá, para siempre?
¿Con qué teoría religiosa o filosófica
se puede dar respuesta a esta locura irrefrenable
esta desesperación?
¿Cuál sortilegio, hechizo conjuro
podría rebobinar el tiempo un poco
apenas cuando aún podía imaginar un encuentro final,
acabado, completo, íntegro,
no, eternamente dibujado sobre una forma sutil?
Quizá te estés desmaterializando
Pero aunque tu espíritu primero vuele ascienda
Etéreo emerja en su gracia final,
tarde o temprano volverá a derramar su jugo
sobre mi parsimonia.
Yo, mientras tanto, seguiré alimentándome de
Luz, colores, flores, amaneceres, abrazos reales o ideales
Bellas o gruesas gotas de rocío, de lluvia, auroras, crepúsculos,
Tenues brisas, frágiles membranas, libros angelados o demoníacos,
Vida, amor, bondad, libertad, alegría, cielo, nubes, niños…
Musas del día, de la tarde, de la noche
Néctar, musas , música, canciones
tus canciones ….
A EL – mi músico del alma …
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